domingo, 5 de diciembre de 2010

La psicología del éxito


La psicología del éxito
V.Roazzi

Lograr riqueza, felicidad y éxito e posible si se tiene en cuenta que todas esas metas son factibles a partir de la firme convicción de que se pueden conseguir

El éxito es felicidad. De hecho, todas las formas de éxito son los intentos de una persona por alcanzar la felicidad. Lo mismo sucede con el éxito financiero. No buscan dinero, fama o respeto. Buscan la felicidad que el dinero, la fama y el respeto puede brindarles. Esa es la motivación básica para soportar lo que sea necesario para ser verdaderamente exitoso: la felicidad. Cuando uno se concentra en el dinero, la fama o el respeto, el éxito suele ser efímero. Al adquirirlos surge el miedo de perderlos, lo que lleva naturalmente a que eso suceda.

Por ser hijos de Dios, parte de la conciencia universal, cualquiera sea nuestra creencia, la felicidad es un derecho inalienable. Escuché a uno de mis gerentes, Victor, mientras le hablaba a un grupo de vendedores novatos, y lo que dijo me impresionó por la validez de esta verdad. Les dijo: “¿Saben lo especiales que son? En el momento de su concepción, había millones de posibilidades, porque había al menos doscientos millones de espermatozoides que podrían haber tenido contacto con el óvulo. Pero ustedes fueron los que triunfaron. Superaron increíbles desafíos sólo para nacer. ¿Creen que fue para nada? ¿Creen, tal vez, que existe un motivo para que superaran esos increíbles desafíos? Ustedes nacieron para alcanzar la grandeza. Su nacimiento es prueba de eso, pero hay muchas personas que viven en la mediocridad y apenas llegan a algo. Nada de lo que les toque enfrentar en la vida será tan difícil como lo que ya han logrado. ¡Ustedes son grandeza!”

Parte del problema de descubrir que estamos destinados al éxito es que nos vemos separados de todo lo que nos rodea. Esto es consecuencia del ego. Cuando nos vemos separados del resto de la naturaleza, no logramos percibir la simplicidad de nuestro destino. Piénselo. ¿Cómo se ve usted? ¿Piensa en función de usted y el mundo? ¿Piensa en función de usted y alguien más? ¿Piensa en función de usted y la naturaleza? ¿Está separado de todo lo que ocurre a su alrededor, como un observador? ¿O estamos todos necesariamente entrelazados en lo que existe? No hay dos personas que experimenten el mundo exactamente de la misma manera porque todos creamos nuestra propia realidad. La realidad es subjetiva.

Usted habrá oído la expresión “la vida es lo que hacemos de ella”. Pues bien, es absolutamente cierto. Lo que vemos y la manera en que lo vemos (nuestra percepción) crea lo que pensamos que es verdad (nuestra realidad). Por lo tanto el mundo, su mundo, es producto suyo. Usted no puede separarse de su experiencia de lo que es, porque usted lo crea. Si se retira el “usted” del mundo, no existe. Usted y el mundo (su mundo) son inseparables. Cuando usted muere, también muere el mundo, o al menos el mundo y la realidad que son exclusivamente suyos. Su mundo, su interpretación del mundo, no puede existir sin usted. Entonces, no se trata de usted y el mundo. ¡Usted es el mundo!

Si puede comprender este concepto, entonces el éxito es simple. Le diré por qué. Cuando usted se ve separado de todo lo que lo rodea, ve a todo lo que lo rodea como un todo, una unidad. ¿Sabe por qué hace esto? ¡Porque es un todo! Cuando usted mira un árbol, tiene que concentrarse en verlo separado de los otros árboles y del resto del paisaje. ¿Por qué se necesita concentración? Porque no está separado y aparte de todo lo demás. Cuando miramos hacia afuera, vemos todo junto porque está junto. Para separar cualquier cosa de todo lo que vemos, necesitamos concentrarnos en la separación. La paradoja es que, debido a nuestro ego, para poder vernos como parte de todo lo que vemos y no separado, necesitamos concentración. Debemos concentrarnos en vernos en combinación con todo lo demás. Si el árbol tuviera ojos, y tuviera la suerte y la desgracia de tener ego, ¿cree que el árbol nos vería como parte de todo lo demás, como parte del mundo? Por supuesto que sí, de la misma manera que nosotros lo vemos a él. Ahora mire el árbol de nuevo... ¿Qué altura puede alcanzar un árbol? No hay límite. Crece tan alto como puede. Está destinado a alcanzar todo su potencial.