miércoles, 27 de octubre de 2010

El paradigma holista


El paradigma holista

Extraigo este interesante texto del libro La Trama de la Vida de Fritjof Capra (pág. 56):

En última instancia -como la física cuántica demostró tan espectacularmente- no hay partes en absoluto. Lo que denominamos parte, es meramente un patrón dentro de una inseparable red de relaciones. Por tanto, el cambio de las partes al todo puede también ser contemplado como el cambio de objetos a relaciones. En cierto modo, se trata de un cambio de esquemas, de diagramas. En la visión mecanicista el mundo es una colección de objetos. Éstos, por supuesto, interactúan y aquí y allá aparecen relaciones entre ellos, pero éstas son secundarias, (...). En la visión sistémica [holista] vemos que los objetos en sí mismos son redes de relaciones inmersas en redes mayores. Para el pensador sistémico las relaciones son prioritarias. Las fronteras entre patrones discernibles (objetos) son secundarias, (...).

La percepción del mundo viviente como una red de relaciones ha convertido el pensamiento en términos de redes –(...)- en otra de las características fundamentales del pensamiento sistémico. Este pensamiento en redes ha influenciado, no sólo nuestra visión de la naturaleza, sino también el modo en el que hablamos del conocimiento científico. Durante milenios, los científicos y filósofos occidentales han usado la metáfora del conocimiento como un edificio, junto con muchas metáforas arquitectónicas derivadas de la primera. Hablamos de leyes fundamentales, principios fundamentales, componentes básicos y demás, afirmando que el edificio de la ciencia debe ser construido sobre firmes cimientos. Cada vez que se producía una revolución científica mayor, se veían temblar los cimientos de la ciencia. Descartes escribía en su Discurso del Método

Mientras que las [ciencias] tomen prestados sus principios a la filosofía, considero que nada sólido podrá ser edificado sobre tan inestables cimientos

Trescientos años más tarde, Heisenberg escribía en su Física y filosofía que los cimientos de la física clásica, es decir del propio edificio construido por Descartes, temblaban:

La violenta reacción ante el reciente desarrollo de la física moderna, sólo puede entenderse desde la percepción de que los mismos cimientos de la física han empezado a moverse y que este movimiento ha provocado la sensación de que el suelo va a desaparecer bajo los pies de la ciencia

En su autobiografía, Einstein describe sus sensaciones en términos muy similares a los de Heisenberg:

Fue como si la tierra hubiese desaparecido bajo nuestros pies sin tener ningún cimiento firme a la vista sobre el que poder construir

En el nuevo pensamiento sistémico, la metáfora del conocimiento como construcción queda reemplazado por lo de la red. Al percibir la realidad como una red de relaciones, nuestras descripciones forman también una red interconectada de conceptos y modelos en los que no existen cimientos. Para la mayoría de científicos, esta visión del conocimiento como red sin cimientos firmes resulta aún sumamente inquietante. Pero, a medida que el planteamiento de red se expanda por la comunidad científica, la idea del conocimiento como red encontrará sin duda una creciente aceptación.

La noción del conocimiento científico como red de conceptos y modelos, en la que no hay partes más fundamentales que otras, fue formalizada en física por Geoffrey Chew en su filosofía boostrap en los años setenta. Esta filosofía no sólo abandona la idea de componentes básicos de materia, sino que refuta cualquier tipo de entidades fundamentales, no aceptando ninguna constante, ley o ecuación fundamental. El universo material es visto como una red dinámica de acontecimientos interrelacionados. Ninguna de las propiedades de ninguna parte de la red es fundamental; todas se derivan de las propiedades de las demás partes y la consistencia total de sus interrelaciones determina la estructura de toda la red.

Cuando este planteamiento es aplicado a la ciencia como un todo, ello implica que la física ya no se puede considerar como el nivel más fundamental de la ciencia. Los fenómenos descritos por la biología o la psicología, por ejemplo. Pertenecen a distintos niveles sistémicos pero ninguno de ellos es más fundamental que otro.

Otra implicación importante de la visión de la realidad como una red inseparable de relaciones, afecta al comportamiento tradicional de la objetividad científica. En el paradigma científico cartesiano, las descripciones son consideradas objetivas, es decir, independientes del observador humano y del proceso de conocimiento. El nuevo paradigma implica que la epistemología –la comprensión del proceso de conocimiento- debe ser incluida explícitamente en la descripción de fenómenos naturales.

Este reconocimiento entra en la ciencia de la mano de Werner Heisenberg y está íntimamente relacionado con la visión de la realidad física como una red de relaciones. Si imaginamos la red (...) parecida de algún modo a la mancha de tinta del test de Rorschach, podemos comprender fácilmente que aislar un patrón de esta compleja red dibujando una frontera aleatoria a su alrededor y denominarlo objetoresulta un tanto arbitrario.

Efectivamente, esto es lo que sucede cuando nos referimos a objetos de nuestro entorno. Por ejemplo, cuando vemos una red de relaciones entre hojas, ramitas, ramas y tronco, la denominamos árbol. Al dibujar un árbol, la mayoría de nosotros olvidará las raíces, si bien éstas son a menudo tanto o más extensas que las partes del árbol que vemos. En un bosque, además, las raíces de todos sus árboles están entremezcladas, formando una red subterránea en la que no existen fronteras precisas entre árboles individuales.

Dicho brevemente, lo que denominamos árbol depende de nuestras percepciones, como decimos en ciencia, de nuestro método, de nuestra observación y de nuestras mediciones. En palabras de Heisenberg:

Lo que observamos, no es la naturaleza en sí misma, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de observación

Así pues, el pensamiento sistémico comporta un cambio de ciencia objetiva a ciencia epistémica, a un marco en el que la epistemología –el método de cuestionar- se convierte en parte integrante de las teorías científicas.
Los criterios del pensamiento sistémico descritos en este breve sumario son interdependientes. La naturaleza es percibida como una red interconectada de relaciones, en la que la identificación de patrones específicos comoobjetos depende del observador humano y del proceso de conocimiento. Esta red de relaciones es descrita en términos de su correspondiente red de conceptos y modelos, ninguno de los cuáles es más fundamental que otro.

Esta novedosa aproximación a la ciencia plantea de inmediato una importante cuestión. Si todo está conectado con todo ¿cómo podremos esperar comprender algo jamás? Puesto que todos los fenómenos están interconectados, para explicar cualquiera de ellos precisaremos comprender todos los demás, lo que obviamente resulta imposible.

Lo que convierte el planteamiento sistémico en una ciencia es el descubrimiento de que existe el conocimiento aproximado. Esta percepción resulta crucial para la totalidad de la ciencia moderna. El viejo paradigma se basa en la creencia cartesiana de la certitud del conocimiento científico. En el nuevo paradigma se admite que todos los conceptos y teorías científicas son limitados y aproximados; la ciencia nunca puede facilitar una comprensión completa y definitiva.


Es curioso porque hay un libro reciente de E.O Wilson, Consiliencia, en el que a la luz de los nuevos descubrimientos se propone una estrategia de abordaje del conocimiento científico totalmente contraria, una estrategia que se cifra en un reduccionismo jerárquico en donde 1) se identifican los fundamentos de un área a estudiar y que vendrán dados por una ciencia más fundamental que sirve de base y 2) luego se desarrolla la ciencia cuyos resultados servirán de base a una ciencia siguiente más superficialsucediendo de este modo que la física servirá de base a la química, la química servirá de base a la biología, etc. En suma, hablamos del edificio cartesiano.

¿Qué postura es más razonable?

En mi opinión, la actitud de Wilson me parece más eficiente al ser económicamente óptima en tanto lo que propone es una suerte de divisón del trabajo siendo dicha división reduccionista dotada de compartimentos estancos inaceptable sólo si y sólo si desde un ámbito superior de una ciencia, pongamos la biología, se puede modificar las leyes de una ciencia más fundamental, pongamos la física de forma que para entender la física se necesitase también de la biología, esto es, que la carretera por donde circula información fuera de doble sentido significando esto que no sólo la física informase a la biología sino que la biología informase también a la física puesto que así no sería eficaz una arquitectura epistémica fundacionalista sino que se tendría que apelar al enfoque red.

Creo que mientras no se registre tal hecho la actitud reduccionista es la estrategia epistémica más sensata, más fértil en su recolección de predicciones; lo cual no implica que realmente exista una colección de objetos, como podría colegirse de la postura mecanicista consiliente, porque comparto con Capra la convicción de que sólo nos es posible un conocimiento provisional nunca una certitud total siéndonos, en consecuencia, imposible determinar cómo es realmente el universo.