lunes, 1 de septiembre de 2008

PSICOLOGIA TRANSPERSONAL

¿QUE ES LA PSICOLOGIA TRANSPERSONAL?
La psicología transpersonal es una escuela de psicología que estudia lo que trasciende al control del ego por lo consciente y biográfico.
Intenta realizar una integración entre la práctica psicológica y los principios espirituales, que a efectos prácticos son los que positivizan el comportamiento humano.
Estudia e investiga las interacciones (procesos, eventos y experiencias) de la psiquis con nuestro sentido de la identidad, y establece métodos y aplicaciones terapéuticas para transcender al ego y sanar posibles traumas psicológicos que nos limitan de forma inconsciente.
Esta disciplina no se puede catalogar como rama científica, pues no es válida en sí misma como para formalizar teorías del comportamiento humano o para definir por sí sola alguna realidad evidente de forma pautada y predecible. Se puede encajar como Postulado al ser resultado de los años de estudio y experiencias en la práctica profesional de personas dedicadas tanto a la psiquiatría como a la psicología. Dicho postulado guía las investigaciones de laboratorio sobre el comportamiento humano ante fármacos psicotrópicos.
Dentro de las especulaciones formalizadas por los terapéutas, están las que intentan realizar una integración entre la práctica psicológica y los principios espirituales, tanto occidentales (el cristianismo, por ejemplo), como orientales (el budismo, el yoga, etc.). Estos inentos se orientan a la conformación de un postulado base que guíe las investigaciones de laboratorio que pueda generar un registro de evidencias que den base y alimenten el nacimiento de nuevas teorías en el campo científico de la psicología y la psiquiatría.
Etimología El término transpersonal significa “más allá” o “a través de” lo personal, y en este “más allá” se produce una conexión con una realidad más grande y significativa (Daniels, 2005, p. 11-12). El término transpersonal suele asociarse generalmente a espiritual, dado que en este ir “más allá”, la identidad se expande para entrar en contacto con una realidad generalmente “invisible”, más grande y significativa.
Según la revista estadounidense The Journal of Transpersonal Psychology se trata de «el estudio del potencial más elevado de la humanidad y el reconocimiento, compresión y puesta en práctica de estados de conciencia trascendentes, espirituales y unificadores» (Lajoie y Shapiro, 1992, pág. 91).
Origen del término
Según sus proponentes los orígenes de la Psicología Transpersonal se pueden rastrear hasta el 1901-2 cuando el psicólogo americano William James (1842-1910) de la universidad de Harvard impartió las llamadas “Gifford Lectures” en la Universidad de Edimburgo. En estas clases, que luego se publicarían en formato libro titulado The Varieties of Religious Experiences, James enfocó el estudio de las experiencias religiosas desde un enfoque psicológico basado en el estudio de las experiencias directas de personas individuales[1] . Fue James quien por primera vez (hasta la fecha conocido) utilizó en estas clases el término transpersonal. Esta escuela considera a Richard M. Bucke (1837-1902), C.G. Jung (1875-1961), Roberto Assagioli (1888-1974)[2] . como los que asentaron las bases de lo que posteriormente se convertiría en la Psicología Transpersonal.
Historia
La Psicología Transpersonal es un movimiento que tuvo origen a finales de los años 60, por un grupo de psicólogos y psiquiatras como Stanislav Grof, Anthony Sutich, Miles Vich, Abraham Maslow, entre otros, que consideraron que era necesario investigar y desarrollar una nueva rama de la psicología que estudiase un conjunto de experiencias y fenómenos de la conciencia que hasta la fecha consideraron que la psicología corriente no atendía suficientemente. En consecuencia, en 1969, Maslow propuso el término transpersonal para designar esta nueva psicología, que sería, para Maslow, la “Cuarta Fuerza”. La primera era el conductismo, la segunda el psicoanálisis y la tercera la psicología humanista. Con la fundación de esta nueva escuela, se lanzó la revista Journal of Transpersonal Psychology bajo la supervisión editorial de Anthony Sutich, y en 1972 se estableció la Asociación para la Psicología Transpersonal, organizando las primeras conferencias el año siguiente.
Algunos de sus presidentes incluyen Arthur Hastings, Daniel Goleman, y Robert Frager entre otros. En la década de 1980 y 90 sobre este campo desarrollaron sus propuestas a través de las obras de autores tales como Jean Houston, Stanislav Grof, Ken Wilber, Michael Washburn, Frances Vaughan, Roger Walsh, Stanley Krippner, Michael Murphy, Charles Tart, David Lukoff, Vasily Nalimov y Stuart Sovatsky . Mientras que Wilber ha sido considerado como un influyente escritor y teórico en el campo, éste ha preferido personalmente disociarse a sí mismo del movimiento, en favor de lo que él llama un enfoque más integral.
Ámbito que abarca

La psicología transpersonal considera temas como las experiencias cumbres (que —según el psicólogo estadounidense Abraham Maslow (1908-1970)— son estados de interconexión y unificación espiritual) experiencias místicas trances sistémicos y experiencias metafísicas de vida
Si bien los caminos que se pueden tomar a partir de esta síntesis son varios (dependiendo de las concepciones psicológicas y espirituales que se integren), el objetivo principal de la psicología transpersonal sería que los seres humanos trasciendan el sentido de sí mismos, para lograr identificarse con una conciencia mayor.
El psicólogo estadounidense Ken Wilber (1949-) distingue tres niveles en el desarrollo de esta conciencia:
El nivel prepersonal: es el momento de desarrollo en que los seres humanos aún no tienen conciencia de su mente (bebés pequeños, que todavía no tienen una teoría de la mente)
El nivel personal: que se alcanza cuando el niño toma conciencia de que es una persona que piensa, diferente a otros.
El nivel transpersonal: el nivel que se alcanza por medio del desarrollo espiritual, y que consiste en trascender la identificación con el cuerpo y la mente, para alcanzar un nivel de conciencia mayor.
Lajoie y Shapiro en un artículo publicado en el Journal of Transpersonal Psychology titulado “Definiciones de Psicología Transpersonal: los primeros 23 años”, hacen una investigación de la literatura transpersonal y recogen 202 definiciones de las cuales publican 40. Entre ellas la dada por Sutich A. en 1968, uno de los padres de la psicología transpersonal[3] A lo largo de otras definiciones que hace esta escuela se pueden encontrar también, referencias a experiencias místicas, experiencias cercanas a la muerte, memorias de supuestas vidas pasadas, estados no ordinarios de conciencia, sentimientos de mística fusión con los otros, guía interior, proceso creativo, sincronicidad, capacidades psíquicas, etc.
Contribuciones de la psicología transpersonal en el ámbito de la conciencia humana
Ken Wilber, uno de los principales autores en el campo de la psicología transpersonal
De acuerdo con sus autores, la psicología transpersonal ha hecho contribuciones al mejor entendimiento del desarrollo humano y la conciencia. Entre las teorías de los modelos transpersonales que los autores presentan, está el modelo lineal-jerárquico del mapa del desarrollo humano, como el de Timothy Leary y Ken Wilber.
Ken Wilber, uno de los más importantes contribuyentes, ha desarrollado un modelo del espectro de la conciencia, que consta de tres grandes categorías: el estado prepersonal o pre-egoico, el ámbito personal o egoico, y el transpersonal o trans-egoico (Miller, 1998). Una versión más detallada de esta teoría del espectro del desarrollo de la conciencia, abarcaría nueve diferentes niveles de desarrollo de la conciencia, en los que, desde los niveles 1-3 se presentan como pre-personales, (o preconvencionales) los niveles 4-6 serían los niveles personales (o convencionales) y los niveles 7-9 serían los niveles transpersonales (transconvencionales), (Derezotes & Cowley, 1994).
Wilber ha retratado el desarrollo de la conciencia como un orden jerárquico, escalonado. Su modelo conceptual, muestra desde los niveles superiores hasta los niveles inferiores, mostrando el avance de la conciencia desde los niveles inferiores a los niveles superiores. Según este mapa, cada nuevo nivel o escalón abarcaría e integraría en sí mismo a los niveles anteriores, desarrollando nuevas habilidades asociadas únicamente con el nivel más elevado (Kasprow y Scotton, 1999). Adicionalmente cada nivel incluiría también un tipo particular de estructura de personalidad, y posibles vulnerabilidades frente a determinadas patologías que pertenecerían a ese nivel (Cowley y Derezotes, 1994).
A partir del trabajo de Wilber, psicólogos transpersonales también han argumentado a favor de una mejor diferenciación entre los problemas de ciertas patologías psiquiátricas y su relación con los estados prepersonales/transpersonales.
La posible confusión de estas dos categorías de problemas (según el modelo, los provenientes de un nivel prepersonal no serían del mismo tipo que los provenientes de un nivel transpersonal) se dice que conducen a lo que la teoría transpersonal denomina la confusión entre lo pre/trans de los estados de conciencia, y la problemática asociada a cada estado de conciencia, que proveniendo de distintos niveles de conciencia son tratados sin embargo por la psiquiatría del mismo modo. (Cowley y Derezotes, 1994; Lukoff et.al, 1998).
Actualidad

Existen actualmente tres revistas científicas en donde se publican artículos de investigación en el área específica de lo transpersonal, como son la ya citada, más The Internacional Journal of Transpersonal Studies, a cargo de Harris Friedman Ph.D., en Estados Unidos, y la Transpersonal Psychological Review de quien la supervisión editorial está a cargo de Michael Daniels, Ph.D. Esta revista la publica la Sección de Psicología Transpersonal dentro de la Sociedad Británica de Psicología. Que estaría consideraba como la APA, Americana. También encontramos ReVisión, originalmente editada por Ken Wilber, una revista en donde se publican artículos sobre conciencia y el proceso de transformación (The Journal of Consciousness and Transformation).
Influencias Externas
Es importante mencionar que son muchas las influencias que la Psicología Transpersonal ha recibido de las diferentes corrientes espirituales y religiones como por ejemplo, el Budismo y el Hinduismo, así como también de distintas escuelas filosóficas y místicas. El estudio del desarrollo hacia una transpersonalidad conlleva inevitablemente el estudio de la conciencia como fenómeno, así que la psicología transpersonal también bebe de las neurociencias, la neurofisiología, la psicología cognitiva, así como de la parapsicología y la investigación sobre los fenómenos psíquicos.
Internas
Hoy en día es una rama de la psicología pionera en el estudio de la conciencia y del desarrollo psicológico e interior hacia una identidad transpersonal en conexión con la comunidad, la naturaleza e incluso con el Cosmos (Stan Grof, 2000, Ferrer, 2002). Este desarrollo interior implicaría un proceso, y es aquí en donde diferentes modelos teóricos que describen este proceso de transformación entran en discusión, proponiendo y discutiendo diferentes visiones sobre cómo tiene lugar. Tenemos por ejemplo a S. Grof, Washburn, C.G. Jung, K. Wilber, Sri Aurobindo, A. Maslow, R. Assagioli, Peggy Wright, J. Ferrer, Charles Tart, entre otros también importantes.
Críticas a la psicología transpersonal

Las críticas de la psicología transpersonal han llegado de varios autores. Una de las primeras críticas sobre este campo fue emitida por el psicólogo humanista Roll May, que discute las bases conceptuales de la psicología transpersonal (Aanstos, Serling y Greening, 2000). May ha estado especialmente preocupado por el bajo nivel de reflexión sobre el lado oscuro de la naturaleza humana, y el sufrimiento humano, entre los principios teóricos transpersonales. Una crítica similar también fue presentada por Alexander (1980) que piensa que la Psicología Transpersonal, a la luz del pensamiento de William James, representaba una filosofía que no tiene al mal adecuadamente en cuenta.
Las críticas también han venido de la psicóloga cognitiva, y humanista, Albert Ellis (1989) que ha cuestionado el estatus científico de la psicología transpersonal, por su relación con la religión y el misticismo. Friedman (2000) ha criticado el campo de la psicología transpersonal por considerarlo un campo subdesarrollado de la ciencia. Aunque distingue entre la psicología transpersonal como un campo de la psicología científica, alega que una gran área del campo de estudios transpersonales, según el autor, siguen una serie de criterios no científicos. Las doctrinas o ideas de muchas personalidades, que son o han sido maestros espirituales en el mundo occidental, como Gurdjieff o Alice Bailey, a menudo son asimilados a la psicología transpersonal. Esta inclusión es, en general, considerada como perjudicial para las aspiraciones de los psicólogos transpersonales a fin de obtener una posición más firme y respetable en el mundo académico. Sin embargo, Scotton, Chinen y Battista (1996) creen que gran parte de estas críticas pueden ser matizadas si se distingue en el ámbito de la psicología transpersonal, a aquellos que autodenominándose falsamente como transpersonales, operan fuera de un contexto académico.
Se ha argumentado también que la mayoría de los psicólogos no están estrictamente adscritos a las escuelas tradicionales de la psicología, sino que la mayoría de los psicólogos toman un enfoque más ecléctico. Esto podría significar que la categorías transpersonales enumeradas pueden ser consideradas más bien como subdisciplinas de la psicología; como el estudio del fenómeno de conversión religiosa, que sería perteneciente al área de la psicología social. Los estados alterados de conciencia, dentro de la psicología fisiológica, y la vida espiritual dentro de la psicología de la religión.
Enseñanza reglada
Existen a día de hoy diferentes universidades e instituciones en los que se dictan cursos como Postgrados, Masters o Doctorados para estudiar, investigar y contribuir a esta rama de la psicología.
Bibliografía
Almendro, M. (2002), Psicología del Caos, Barcelona: La Llave.
– (1999), La Consciencia Transpersonal, Barcelona: Kairós.
– (1995), Psicología y Psicoterapia Transpersonal, Barcelona: Kairós.
Assagioli, R. (1996), Ser Transpersonal. Psicosíntesis para el nacimiento de nuestro Ser real, Barcelona: Gaia Ediciones.
– (1993), Psychosynthesis: The Definitive Guide to the Principles and Techniques of Psychosynthesis, London: Thorsons.
Braud, W. & Andersen, R. (1998), Transpersonal Research Methods for the Social Sciences: Honoring Human Experience, California: SAGE Publications, Inc..
Daniels, M. (2005), Shadow, Self, Spirit. Essays in transpersonal psychology, Exeter: Imprint Academic.
Ferrer, J. N. (2003), Espiritualidad creativa. Una visión participativa de lo transpersonal, Barcelona: Kairós.
Grof, S. (2000), La psicología del futuro. Lecciones de la investigación moderna de la consciencia, Barcelona: La Liebre de Marzo.
– (1998), El Juego Cósmico. Exploraciones en las fronteras de la conciencia humana, Barcelona: Kairós.
– (1992), La Mente holotrópica. Los niveles de la conciencia humana, Barcelona: Kairós.
– (1986), Psicología Transpersonal: Nacimiento, Muerte Y Trascendencia En Psicoterapia, Barcelona: Kairós.
Lajoie, D. H. & Shapiro S. I. (1992), Definitions of Transpersonal Psychology: the first twenty-three years, The Journal of Transpersonal Psychology, Vol. 24, Nº 1, pp. 79-95.
Maslow, A. (1972), El hombre autorrealizado. Hacia una psicología del ser, Barcelona: Kairós.
Walsh, R. & Vaughan, F. (1993), Paths Beyond Ego: The Transpersonal Vision, Tarcher/Perigee.
Wilber, K. (1989), El proyecto Atman. Una visión transpersonal del desarrollo humano, Barcelona: Kairós.

Referencias
↑ “Pienso que puede afirmarse que la religión personal tiene la raíz y el centro en los estados de conciencia místicos(...), tales estados de conciencia deben formar el capitulo vital a partir del que los otros restantes obtengan su luz.Antes de todo me pregunto ¿qué significa la expresión estados de conciencia místicos?¿Cómo separamos los estados místicos de otros estados?Las palabras “misticismo” y “místico”, a menudo se utilizan como términos de mero reproche que podemos aplicar a cualquier opinión que considere vaga, indeterminada o sentimental; sin base ni en los hechos ni en la lógica (...).Os propondré simplemente 4 características que, cuando una experiencia alcance, puedan justificar que la llamemos “mística” para el propósito que nos ocupa. De esta manera abreviaremos la controversia verbal y las recriminaciones que normalmente la acompañan.1.Inefabilidad, la característica más al alcance por la que clasifico un estado mental como místico es negativa. El sujeto del mismo afirma inmediatamente que desafía la expresión, que no puede darse en palabras ninguna información adecuada que explique su contenido..De esto se sigue que su cualidad ha de expresarse directamente, que no puede comunicarse ni transferirse a los demás. Por esta peculiaridad los estados místicos se parecen a mas a los estados afectivos que los intelectuales. Nadie puede calarle al otro que nunca ha experimentado una sensación determinada sin expresar en que consiste su calidad o valor. Se ha de tener oído musical para saber el valor de una sinfonía, se ha de haber estado enamorado para entender el talante anímico de un enamorado. Si nos falta el corazón o el oído, no podemos interpretar justamente al músico o al amante incluso podemos considerarlo absurdo o menguado mental. El místico considera que la mayoría de nosotros damos un tratamiento asimismo incorrecto a sus experiencias.2.cualidad de conocimiento, Aunque semejantes estados afectivos, a quienes los experimentan los estados místicos les parecen también estados de conocimiento. Son estados de penetración en la verdad insondables para el intelecto discursivo. Son iluminaciones, revelaciones repletas de sentido e importancia, todas inarticuladas pero que permanecen y como norma general comporta una curiosa sensación de autoridad duradera. Estas dos características califican cualquier estado que pretenda ser llamado místico. Hay dos características menos acusadas pero que habitualmente aparecen y que son:3. Transitoriedad. Los estados místicos no pueden mantenerse durante mucho tiempo. Salvo en caso de excepción, media hora o como máximo una hora o dos parece ser límite de más allá del cual desaparecen. Con frecuencia una vez desaparecidos solo de manera imperfecta pueden reproducirse, pero cuando se repiten se reconocen con facilidad y de una repetición a otra son susceptibles de desarrollo continuado en lo percibido como enriquecedor e importante interiormente.4. Pasividad. Aunque la llegada de los estados místicos puede estimularse por medio de operaciones voluntarias previas como, por ejemplo, fijar la atención, o con determinadas actividades corporales o de otras formas que los manuales de misticismo prescriben, sin embargo, cuando el estado característico de conciencia se ha establecido, el místico siente como si su propia voluntad estuviese sometida y, a menudo, como si un poder superior lo arrastrase y dominase. Esta última peculiaridad conecta los estados místicos con ciertos fenómenos bien definidos de personalidad desdoblada, como son el discurso profético, la escritura automática o el trance hipnótico. Cuando estas características resultan muy pronunciadas, puede suceder que no quede ningún tipo de recuerdo del fenómeno y que no aporte significado alguno a la vida interior del individuo para la que, podríamos decir, constituye una simple interrupción. Los estados místicos, considerados estrictamente así, nunca son simplemente interruptivos. Siempre queda algún recuerdo de su contenido y un sentido profundo de su incidencia. Modifican la vida interior del sujeto durante los momentos en que suceden. Las divisiones tajantes, de cualquier modo, son difíciles de establecer en este ámbito y tropieza con todo tipo de graduaciones e interferencias. James, William, las variedades de la experiencia religiosa. Nueva York 1902.
↑ (Derezotes & Cowley, 1994; Miller, 1998; Davis, 2003)
↑ “Psicología Transpersonal (o ‘Cuarta fuerza’) es el título dado a una fuerza emergente en el campo de la psicología por un grupo de psicólogos y profesionales hombres y mujeres de otros campos que están interesados en el potencial y capacidades últimas del ser humano que no tienen un lugar en la psicología conductista o positivista (‘Primera Fuerza’), en la teoría del psicoanálisis clásico (‘Segunda Fuerza’), o en la Psicología Humanista (‘Tercera Fuerza’). La nueva Psicología Transpersonal que emerge está interesada específicamente en el estudio científico y empírico así como de una responsable aplicación de los descubrimientos relevantes sobre: los valores últimos, conciencia unitiva, éxtasis, experiencias místicas, autorrealización, el significado último, la trascendencia del yo, el espíritu, la unidad, la conciencia cósmica, la sinergia entre individuos y especies, la felicidad, lo sagrado, fenómenos trascendentes, percepción extrasensorial [entre otras que cita]”.